Vivimos en la era de la empresa. La función histórica de las naciones – estado está siendo rápidamente sustituida por la corporación.
Los hombres de negocios cristianos tienen hoy oportunidad de jugar un papel clave para transformar la sociedad y propagar el evangelio. Pero para aprovechar esta oportunidad hace falta pensar de una manera distinta acerca de Dios y su reino, sus propósitos en el mundo y acerca de la empresa.


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