Piper sostiene que “pensar es indispensable en el camino a la pasión por Dios.” Por tanto, ¿Cómo podemos mantener un equilibrio saludable entre la mente y el corazón, el pensamiento y el sentimiento? Piper nos insta a pensar para la gloria de Dios. Él demuestra con la Escritura que glorificar a Dios con nuestras mentes y corazones no es «uno, ú otro», sino «ambos, y».
Pensar cuidadosamente sobre Dios alimenta la pasión y el afecto por Dios. De la misma manera, la emoción que exalta a Cristo nos guía al pensamiento disciplinado. A los lectores se les recordará que “la mente sirve para conocer la verdad que alimenta los fuegos del corazón”.


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