Producir mucho fruto no es una exigencia de Dios; es una promesa de vivir permanentemente en Jesús. El fruto no es el resultado de nuestros esfuerzos; es responsabilidad de la Vid. Por eso, Jesús usó esta parábola como ilustración de la relación entre un cristiano y Él. Estudia en profundidad esta metáfora a través de este libro clásico de 31 capítulos. ¡Aprende a depender completa y absolutamente del Padre!
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