Swindoll afirma que a lo largo de los años fue creciendo en él la convicción que para llegar a ser como Cristo tendría que prestar más atención a su manera de vivir, su trato con otros, su relación con su Padre y su integridad personal.
En su prefacio dice que los meses de estudio le resultaron altamente provechosos, una de las experiencias más iluminadoras y aleccionadoras de sus largos años en el ministerio. En esta obra comparte esas experiencias con los lectores.


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